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En este video pretendemos acercar a nuestros seguidores a una visión positiva, amplia y rica de que es la espiritualidad. Es algo más que la práctica de un ritual, una religión o un credo. La espiritualidad, así entendida, es un depósito de ideales, metas, objetivos, que estando muy aterrizados en lo humano y ordinario de nuestra vida, nos aportan una visión metafísica -por encima de lo físico o puramente material-.


La espiritualidad nos debe llevar al crecimiento personal, a la mejora día a día. Espiritualidad para dar sentido a nuestra vida. Espiritualidad para entender el dolor y el sufrimiento. Espiritualidad para saber que lo negativo puede llegar a tener sentido; que lo que en apariencia nos resta, nos puede hacer crecer, y acaba sumando.


Espiritualidad que no es "un opio" que nos aleje de la realidad, sino que nos sumerge en ella para vivirla plenamente y saborear todo lo que en nuestra existencia puede haber. Espiritualidad que nos hace salir del pozo y vivir con un ideal que se contagia, que se transmite, no por imposición, sino por nuestra forma de amar al otro. Esperamos que os guste y os sea de ayuda.



  • David Ramirez Castillo

Es común encontrarnos con amigos o familiares, y a veces, nosotros mismos nos sorprendemos diciendo: "Desde que me casé..... Desde que tengo hijos..... Desde que empecé en este trabajo.... No tengo tiempo para los amigos. No tengo tiempo para hacer deporte. Ya no tengo tiempo para cuidarme o para tomar una caña". Sin querer, las obligaciones y las responsabilidades que vamos asumiendo en la vida, nos van dejando desprovistos de los elementos más básicos que son capaces de regular nuestro estado anímico de forma natural o de darnos precisamente aquello que creemos más necesario: vida.


La reducción o eliminación en los casos más radicales de los pilares básicos de nuestra estabilidad emocional, es directamente proporcional al malestar que se experimenta y a la saturación significativa que experimentamos en el trabajo, en la crianza, o en el matrimonio. Si nos faltan los amigos, el autocuidado, el ocio, el deporte o el trabajo, todo se va volviendo más cargante, más gris, más oscuro en nuestro día a día. No dejemos de cuidar estos pilares fundamentales sobre los que ir cuidando y cultivando nuestra propia vida.


Igualmente, en esta construcción de nuestra vida, cobra relevancia la espiritualidad, por ser ese área que nos ayuda a interpretar de una forma sobrenatural aquello que nos ocurre de ordinario o a fijarnos metas, objetivos o ideales que queremos conseguir.


No podemos olvidar que la espiritualidad, no es rito, es vida sobrenatural, y como tal, al ser sobre-natural necesita apoyarse en lo más natural para poder resistir, en esos pilares fundamentales que componen los cimientos de nuestra propia vida. Cada uno de los pilares que sostienen una casa es importante para la estabilidad de la construcción. Lo mismo sucede en nuestra vida, tenemos que cuidar cada uno de los 5 pilares fundamentales que la sostienen para mantenernos en pie.



  • David Ramirez Castillo

En este vídeo intentamos aproximarnos a lo que podríamos catalogar como relaciones afectivas de calidad, tanto las que se dan en el vínculo matrimonial, como aquellas que se consolidan en un noviazgo o en pareja de hecho. Analizamos el mito de la media naranja como una realidad que no describe ni ayuda a aproximarse a unas relaciones de parejas sanas. Tampoco la industria Disney coopera en afrontar con decisión y realidad la vida de pareja: no somos príncipes ni princesas y es poco probable, que tú princesa, sentada y anclada en tu castillo, vayas a recibir la visita de un príncipe, catalogado como perfecto, que venga a arreglar tu vida.


La vida de pareja no tiene sentido si esperamos que sea el otr@ sea quien nos haga más completos. Tu vida, per se, ya es completa y tiene sentido, y en la relación con los demás, se enriquece, pero no se crea; se complementa, pero no se completa. Cuando olvidamos algunas de estas premisas, podemos a acabar en problemas de dependencia afectiva, y sobre todo, exigiéndole a nuestra pareja, que nos complete y sea como deseamos ser nosotros mismos.


Saber escuchar y comprender a la otra persona, pedir perdón frecuentemente y saber perdonar, ser libres juntos y por separado..., en fin, crear un ambiente en el que si la pareja fluye y de ella salen hijos, que estos puedan crecer con un apego sano y seguro, porque sus progenitores tienen un apego seguro entre ellos.