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  • David Ramirez Castillo

Libertad y comportamientos libres.

La libertad como un concepto psicológico y filosófico, define la capacidad de elegir aquello que nos hace bien, lo que nos construye y nos edifica. El concepto de libertad es un concepto positivo, es decir, supone un bien para el hombre. ¿Por qué una madre es capaz de dar su vida por un hijo? ¿Por qué sacrificamos el propio sueño o el descanso por atender a un hijo enfermo? Porque estamos convencidos del bien, y LIBREMENTE optamos por un bien mayor para nosotros. Nadie nos obliga y sin embargo, sentimos un impulso emocional incontrolable, que nos lleva a optar por una opción que ni tan siquiera nos incomoda, en ese momento, nos hace más libres.


No es libre optar por algo que nos destruye o nos hace daño. Puedo elegirlo, si, pero no desde la libertad, sino desde la dependencia. ¿Puedo optar por una relación de pareja que no me hace bien? Si, guiado por la dependencia emocional. En ese caso, no opto libremente por esta relación, sino esclavizado por mi necesidad afectiva que debe cubrirse aún con una relación mediocre o dañina.


Alguien que comete un acto con el cual se hace daño a sí mismo, o hace daño a los que están más cerca ¿está actuando libremente? ¿Tiene por tanto conciencia y voluntad plena de hacer daño y opta por hacer o hacerse daño libremente? Puede ser desconocedor o ignorar el daño que se hace y que hacemos a los demás, pero la ignorancia es síntoma de falta de libertad. Una persona que padece un trastorno adictivo, ¿es libre en elegir sus actos? La mayoría de las veces, lo que nos quita la libertad no es lo que elegimos hacer con conciencia y con voluntad, sino lo que hacemos de forma inconsciente, impulsiva, sin meditarlo en un estado de conciencia plena, ¿por qué? Porque en ese momento actuamos guiados por las heridas emocionales que no han sido resueltas, del pasado más lejano o del más próximo. El celoso patológico o el maltratador, no actúa libremente, sino bajo un impulso emocional que le lleva a defenderse ante una posible ruptura de su pareja o una posible infidelidad de la misma. Es decir, su baja autoestima, el sentirse infravalorado y su falta de seguridad personal, le llevan a controlar y asfixiar a su pareja "por miedo a que le deje o a que encuentre otro mejor". ¿Son libres sus actos dañinos o están motivados por la herida emocional de no haberse sentido querido, aceptado y valorado cuando más lo necesitaba? ¿Es por tanto libre o está esclavizado de una falta de amor que no le llegó como necesitaba en las primeras etapas de su vida? ¿Puede que esté actuando de forma inconsciente, involuntaria y guiado únicamente por su herida emocional de un rechazo o falta de valoración a su persona en el pasado?


Son múltiples los actos que cometemos guiados por las heridas emocionales no sanadas, y estos son frecuentemente fuente de malestar para la persona que comete el acto y para su entorno. Cuando criticamos o murmuramos, ¿no estamos actuando por la envidia de ver lo que tienen los demás y que a nosotros nos falta? En esos momentos las heridas emocionales nos llevan a actuar de una forma contraria a la que nos gustaría, a la que nos hace bien, a la que nos construye, es decir, en contra de nuestra libertad y esclavizándonos a experiencias pasadas donde nos hicieron daño y nunca resolvimos.


En este vídeo trataremos de explicar cómo la raíz fundamental de nuestra personalidad, lo que llamamos apego, y la adquisición de herramientas de gestión emocional juega un papel fundamental en nuestras vidas para que realmente nuestro comportamiento, nuestros pensamientos y nuestras emociones sean las de un persona libre. Un buen apego, nos garantiza que nuestro comportamiento sea más seguro, más estable y más libre en el sentido que nos construye y edifica.


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